A veces la vida es injusta con los seres más maravillosos del planeta. A veces simplemente es genial.
Mi gordita, la coca, no pudo nunca tener una vida como la merecía, su corazón lentamente se apagó hasta no funcionar más, pero su alma pura y llena de alegría siempre será recordada, aunque sea por mí. Nunca te olvidaré, me acompañaste siempre, me recibiste con saltos y besos babosos cada vez que llegaba o me asomaba por la puerta. Muchos pensarán que lo hacías por comida, yo pienso que lo hacías por amor.
TE AMO y espero que hayas sentido el amor que traté de entregarte.
HASTA SIEMPRE =)

